martes, 10 de agosto de 2010

"Así, nunca"



Ponencia de Mario Cafiero en el 1er Foro por la Emancipación de Proyecto Sur. Agosto 2010.


Los militantes del campo popular tenemos una enorme responsabilidad de superar el estado de fragmentación en que se encuentra las fuerzas políticas, sociales e intelectuales nacionales.


Siempre debemos preguntarnos, aquí y ahora, que tenemos que hacer para no reproducir conductas que nos lleven a dividir y restar, sino a sumar y multiplicar esfuerzos.


Celebro por lo tanto esta convocatoria de Proyecto Sur porque es amplia y plural, y por lo tanto va en el sentido correcto de buscar y crear espacios para las coincidencias populares.


Latinoamérica: proyectos antagónicos y nuestra independencia aún no resuelta.


El lema propuesto para el Foro es ya de por sí una primera coincidencia. El término Emancipación refleja cuál es nuestra apreciación de la situación social y política actual y de los desafíos que enfrentamos, como Pueblo y como Nación. Caracterizamos la actual situación como de colonialidad o neo colonialismo, y por lo tanto levantamos la propuesta de la necesidad de un proyecto de emancipación, entendido como un proceso de liberacion nacional.


Sabido es que desde nuestro surgimiento como Nación, y desde mucho antes también, dos proyectos antagónicos han atravesado nuestro devenir histórico hasta la actualidad: Uno, por el que lucharon indios, criollos, caudillos, próceres libertarios, en definitiva hombres y mujeres que a lo largo y ancho de nuestra América aspiraban a vivir dignamente en una sociedad igualitaria y libre, la comunidad del vivir bien. Otro, el proyecto que encarnaron los cipayos y vendepatrias, el de vivir de la entrega de nuestros bienes y del sometimiento a los poderes extranjeros, que inevitablemente conlleva al saqueo y la pobreza, o sea al mal vivir a la mayoría del pueblo.


La historia de nuestra América Latina nos enseña que ese antagonismo se verifica, con la particularidad de cada caso, en todos los países de la región. La batalla por una verdadera independencia aún NO se ha resuelto. Sigue inconcluso el proyecto de la Patria Grande por el que lucharon nuestros Libertadores y se perpetúa el proyecto de la dependencia, hegemonizado por la alianza entre las oligarquías nativas aliadas con los imperialismos de turno.


El primer paso: liberarnos de la colonialidad del saber.


Latinoamérica alberga hoy a casi 600 millones de personas, las cuales hablamos prácticamente el mismo idioma, con valores culturales esencialmente ligados, con todos los recursos naturales imaginables diseminados en una superficie de 21 millones de km2. Latinoamérica es considerada la cuarta región en importancia a nivel mundial. Tierra de alimentos, agua, energía y biodiversidad, pero también de enormes desigualdades sociales, ya que a pesar de estos dones es uno de los continentes más desiguales del planeta el 10% más rico de la población acapara casi 50% del ingreso y el 10% más pobre solo el 1,5%. Estas frías cifras encierran el drama y el dolor de millones de compatriotas latinoamericanos, cuya suerte NO no es ajena. Tampoco aceptamos acostumbrarnos a que esto sea lo normal. Los que hoy aquí nos reunimos, nos une un espíritu de rebeldía y la voluntad de cambiar este cruel destino para los “condenados de la tierra”.


Las razones de esta injusta situación son a nuestro criterio que los latinoamericanos nunca hemos concretado esa tarea de liberacion de las estructuras de dependencia colonial o de colonialidad como definen la nueva corriente de pensamiento latinoamericano, como Enrique Dussel, Walter Mignolo y otros. Estos intelectuales plantean la necesidad de articular un pensamiento des-colonial desde nuestra propia experiencia histórica latinoamericana. Me parece importantísimo que desde los centros académicos se plantee la necesidad de liberarse de ataduras teóricas. La colonialidad se estructura en un triángulo: la colonialidad del ser, la colonialidad del poder y la colonialidad del saber. Creo que el primer paso para un proyecto de emancipación o de liberacion es tener la voluntad política de construir un pensamiento propio y de allí la posibilidad de producción de conocimiento autentico y útil. No nos ha servido a los latinoamericanos “importar” esquemas de pensamiento, tampoco sirve trasladar mecánicamente dogmas o recetas de “pensamiento ideológico” ajeno a nuestra realidad. Me llamo la atención la frase de Lula cuando dijo que "Resolví construir primero el capitalismo para después hacer el socialismo". No hace falta decir que ideología de cuño europeo da el sustento teórico a la receta que Lula importó, el capitalismo brasilero dio un salto hacia adelante, no estoy seguro que ello conduzca a un futuro socialismo, ni que haya sido bueno para los brasileros.


Aquí Kirchner nos prometió que iba a recrear la “burguesía nacional” para reconstruir un “capitalismo nacional”, acá estoy totalmente seguro que no funcionó. A pesar del cambio de discurso no se han desandado las estructuras del neocolonialismo: Este pensar “ideológico” se presenta como lo nuevo, como una alternativa progresista, cuando en realidad encubre el fracaso de no poder -o la inconfesable decisión de no querer- cambiar o desandar las estructuras del neocolonialismo, que no empezó en los 90 sino que viene desde muy atrás. Desde la crisis del 2001 el discurso se ha renovado, ayer dijo Cristina Kirchner que le daba “miedo” ver a políticos ser funcionales a las corporaciones. A nosotros nos aterroriza la alianza de los K con las transnacionales petroleras, financieras, mineras y otras. Este es el bloque de poder en la Argentina. Me atrevo a decir que seguramente el denominador común del resto de las comisiones de este 1er Foro será que en nuestro país las estructuras de dominación están intactas y se profundiza la dependencia.


El diagnóstico es que existe una continuidad o peor aún profundización de políticas nefastas, como el manejo de la deuda externa cada vez más opaco y fraudulento, el sistema financiero al servicio de la usura y la fuga de capitales, el saqueo del petróleo y el gas, la megaminería contaminante y expoliante, de la sojizacion y concentración agroexportadora, de la dependencia de inversiones externas, etc. Desnudar como funcionan estas estructuras que conforman la “colonialidad del poder” es parte de la tarea por la liberacion.


Nuestras denuncias y trabajos de investigación, junto a Javier Llorens, han intentado ser un aporte en ese objetivo. Entiendo necesario que conformemos un espacio de coordinación y acumulación de los numerosos y valiosos trabajos de investigación que están dispersos. A todas estas críticas los compañeros kirchneristas de buena leche, dirán que todo eso es lo “nos falta hacer”, que se hará cuando dé la correlación de fuerzas, y otra serie de excusas replicadas en 6,7,8. Tal vez como broche de argumentos para poner en duda hasta el más convencido rebelde antioficialista mostrarán como un ejemplo a su política exterior, la política latinoamericanista del gobierno de los K, su firme oposición al ALCA, como la muestra acabada que estamos frente a la repetición histórica del peronismo de los 50. Bueno, lamento decir que son solo espejismos y traslación de recuerdos, pero nada de realidad.


La política exterior de los Kirchner fiel a los lineamientos del oculto Consenso de Postwashington:

Sostengo que este gobierno de los K es el fiel alumno de las políticas del Consenso de PostWashington. ¿Qué es el Consenso de PostWashington? Es el consenso entre los mismos mandamases imperialistas que se autoimponen la tarea del gobierno mundial. Luego del estrepitoso fracaso de las políticas del Consenso de Washington, el mismo John Williamson, en 1996 redacta lo que se conoce como “Consenso Revisado”· o “Consenso de PostWashington” que propone los siguientes lineamientos de política: Incremento del ahorro nacional, Protección del gasto social y orientación a los pobres, Inversión en educación gasto en infraestructura productiva, Economía competitiva: reglas estables y transparentes y finalmente “Regionalismo abierto” o “nuevo regionalismo”. Si revisamos los “logros” del gobierno K están todos alineados con estas políticas: ahorro acaparando reservas en el BCRA, incremento del gasto social (se acepta la “ayuda social” nunca la “justicia social”); nueva Ley de educación con el compromiso de un % del PBI, la chequera de De Vido para la “inversión productiva” y en lo que concierne a este panel, en relación a las políticas de integración los K, estos han fielmente desplegado una política exterior al servicio de un “regionalismo abierto”. ¿Que es el regionalismo abierto?. Es un oxímoron.


¿Qué es un oxímoron? Agarren Wikipedia y dice que oxímoron es “contradictio in terminis”. O sea un término contradictorio en sí mismo. Si somos regionalistas, en lo económico, significa que construiremos un espacio cada vez más intenso de consumo, comercio e inversiones comunes, cerrando a los que están afuera de la región las posibilidades de participación en nuestro mercado regional, alcanzaremos así una mayor integración regional y autonomía económica de lo extrarregional.Pero si nuestra política es un “regionalismo abierto” lo que estamos haciendo es simplificarles la penetración y conquista a los de afuera. Tomemos como ejemplo las decisiones de la última reunión del MERCOSUR que sugestivamente se realizó como espaldarazo al gobernador Gioja de San Juan. Los resultados del cónclave se nos vendieron como un avance de integración por la eliminación del doble arancel. De ahora en más cuando entra una mercadería, paga una sola vez el arancel externo del MERCOSUR y no lo debe pagar nuevamente cuando se reexporte a otro país del MERCOSUR. Bueno, esta en realidad fue una decisión que el canciller brasilero reconoció como producto de una exigencia de la Unión Europea ¡para seguir avanzando en el acuerdo Unión Europea – MERCOSUR !. Lógico, la UE necesita hacer acuerdos con alguien y que después las mercaderías circulen libremente. Esta es la verdadera política que nuestros dirigentes le imprimen al MERCOSUR y de allí son los resultados obtenidos. Si revisamos la marcha del MERCOSUR o de la Comunidad Andina de Naciones nos encontramos que a pesar de los discursos la integración sudamericana es hasta ahora en realidad es un cuento. Solo el 20 % del comercio exterior es con países intrarregionales. El grueso del comercio exterior se realiza con los EEUU, Europa y ahora China, que ha pasado a los primeros lugares. El MERCOSUR no ha sido exitoso ni en plano comercial. Ni hablemos de los inconclusos proyectos o anuncios como el inexistente Banco del Sur, de la moneda común o de hacer funcionar instituciones políticas comunes como el Parlamento del Mercosur. Se discuten “esquemas de integración” pero mientras la realidad discurre por otro lado y se verifican “procesos de integración” en la economía real. Procesos de integración que en definitiva son negocios al servicio de las transnacionales, únicas que tiene la escala para realizarlos.


No es extraño entonces el espaldarazo del MERCOSUR al Sr Gioja y su controvertido proyecto de megamineria al servicio de la Barrick Gold. América Latina no ha cambiado el modelo extractivista, depredador y reproductor de desigualdades sociales. Es el modelo de desarrollo “desde afuera”, basado en exportaciones primarias e inversiones extranjeras. De extracción y exportación de materias primas e importaciones de manufacturas y tecnología. Tiene plena vigencia los planes de infraestructura diseñada para extraer y exportar recursos conocido como IIRSA , Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana, cuyo núcleo duro de obras están destinadas a la facilitación del comercio con Asia (China en especial). NO revisamos ni reestructuramos los mecanismos de financiamiento y siguen intactas instituciones financieras como el BID, no tenemos política común en relación a los cambios urgentes y necesarios en materia de financiamiento externo como el Banco Mundial o FMI. Siguen vigentes los tramposos tratados bilaterales de protección de inversión (TPI), que solo protegen la inversión de las potencias centrales y el amenazante tribunal del CIADI. No tenemos una política de defensa común, ni nuclear, ni geopolítica. El reciente caso de la propuesta de Brasil y Turquía en relación al plan nuclear iraní, desnudó diferencias abismales de criterio. En este camino la UNASUR parece destinada a fusionar el MERCOSUR y el CAN (Comunidad Andina de Naciones) en una nueva pantalla del “regionalismo abierto”.


La crisis internacional y el error estratégico de reengancharse con el enemigo:


Mientras tanto el mundo vive una crisis de un alcance insondable, vemos que tiemblan las estructuras que dieron origen al mundo tal como lo conocemos, que hay una crisis de las instituciones políticas multilaterales, del sistema financiero y monetario, de los patrones con las que se construyó esta nueva fase del colonialismo llamada la “globalización”. La Argentina y América Latina tienen una nueva oportunidad histórica, pero ante esta circunstancia en vez de apostar a un cambio profundo, el grueso de la dirigencia solo se propone jugar a ver como seguimos enganchados en ese poder que se derrumba. En nuestro país estamos en pleno proceso de enganche, que es trifásico: geopolítico, financiero y productivo. En lo geopolítico, enganchados hasta el tuétano con los intereses de las potencias centrales en su criminal política de dominación militar en el convulsionado Medio Oriente, prueba de ello es que hemos alzado -irresponsablemente y sin pruebas- el dedo acusador contra Irán por terrorismo y somos serviles en sus hipócritas planes de control nuclear.


En lo financiero, re-enganchándonos con la deuda externa, con un regreso al endeudamiento con el exterior; y mientras tanto seguimos permitiendo alegremente que nuestros capitales se fuguen, realimentando a las mismas plazas financieras donde vamos a mendigar. En lo productivo profundizando el modelo sojero-minero exportador, cumpliendo nuestro rol de proveedor de materias primas no renovables o con serios daños al ecosistema. Mientras los K y el bipartidismo nos quieren reenganchar, nosotros planteamos la emancipación, o sea la liberacion de instrumentos concretos que generan este estado de dependencia. En el plano financiero liberarnos de la odiosa e ilegitima deuda externa que está asociada o ensamblada con el irracional mecanismo de fuga de capitales que son los instrumentos generadores de dependencia financiera. En el plano económico, de la extranjerización de nuestras empresas, de las tierras, de los servicios, los sectores productivos estratégicos y de los bienes naturales. En lo productivo: replanteo del modelo de primario-exportador y redefinir el proyecto de industrialista a la luz de los límites de una política ambientalista.


En el plano de la soberanía territorial: cambiar la política de cooperación por una política nacional y Sudamericana en relación a la disputa por la soberanía en Malvinas, Atlántico Sur y Antártida. Como este tema excede los tiempos de este panel solo les pido que lean el informe Lo que se viene en MALVINAS que elaboramos junto a Javier Llorens. Donde abordamos la entrega del petróleo que el gobierno se trae bajo el poncho. El intento de provincialización del conflicto de Malvinas y el peligrosísimo Fideicomiso Austral por el que se cedió el 50% de las regalías petroleras offshore a Tierra del Fuego. El informe está disponible en: (http://www.mariocafiero.com.ar/Malvinas/Lo_que_se_viene_en_MALVINAS.pdf). También pueden leer los informes ULISES: Ulises VII (octubre 2008) , Ulises XIII (noviembre 2009) y en “Malvinas - Otra estrategia es posible” (Marzo 2010) donde alertábamos sobre estos peligros y manifestábamos nuestras prevenciones, que lamentablemente ahora se están cumpliendo con creces. Hace tiempo que ha desaparecido del lenguaje político la palabra enemigo. Calificamos como enemigos a aquellas potencias que disputan nuestro territorio y recursos. La Argentina tiene enemigos que trabajaron, trabajan y trabajarán para que no nos reencontremos con nuestro histórico proyecto de construir una Nación soberana, porque son ellos los que quieren seguir usufructuando nuestras enormes riquezas y que Argentina se alinee a sus intereses en el tablero mundial, quieren que nunca más nuestro país sea un país NO-alineado a ellos. Nosotros tenemos que alinearnos con las potencias y países amigos. Que no son los compinches políticos, sino aquellos con los que podemos articular los mismos intereses y un mismo proyecto. Me parece correcto los avances en materia del compromiso asumido por los países amigos del MERCOSUR de no prestar asistencia a la explotación del petróleo en la plataforma Malvinas, acordados en la última reunión del MERCOSUR. Pero es un avance a todas luces insuficiente frente a la magnitud del despliegue inglés. Tenemos que avanzar en ideas innovadoras y profundas. En ese sentido rescato la idea del Gral.(RE) Jorge Leal quién ha lanzado la desafiante propuesta de una Antártida Sudamericana. La estrategia nacional y liberadora pasa por articular con nuestros amigos y aliados políticas comunes, intereses y proyectos comunes. De lo contrario la discusión será a que locomotora enganchamos el carro: ¿EEUU?, ¿Europa? o ¿China?.


Por ese camino la respuesta al interrogante que formulara Juan Domingo Perón de Latinoamérica ¿Ahora o Nunca?, será claramente que: Así, nunca. Los cambios que proponemos en política exterior, empiezan por la política interior: Nuestro principal problema político, no son los de afuera, sino los de adentro. Ya que vemos a la mayor parte de la dirigencia local –en todos los niveles- abstraerse de esta discusión central. Su mente y acción están enfrascadas en una interminable lucha intestina. Inconducente para los intereses nacionales y populares, pero absolutamente funcional a sus deseos de llegar al “poder formal”. Llegar de cualquier manera y con cualquier alianza con los “poderes reales”. Al ocasional rival interno se lo convierte en el “enemigo”. Y para derrotarlo se busca un pacto con el verdadero enemigo, que se frota las manos ante tanta energía desperdiciada. Desde que los denunció el Martin Fierro hasta hoy, esta es la principal corrupción de la política argentina, que nos ha llevado a permanentes disensos internos.


Este es el principal cambio político-cultural: los hermanos sean unidos porque si no se los devoran los de afuera. Llámese esta política de Unidad Nacional o frente antiimperialista. Estos son algunas de los ejes de discusión por donde entendemos debe pasar nuestra propuesta. Para nosotros está claro que la dirigencia bipartidista jamás romperá ni desligará a la Argentina de este sistema de dominación, que a veces se expresa de manera brutal o veces adopta formas sutiles, pero donde siempre las grandes políticas son serviles a intereses externos, tanto intereses geopolíticos como económicos y productivos transnacionales.


Nosotros creemos que esto puede y debe cambiar. Que tenemos que reconstruir el poder popular, que hoy se encuentra fragmentado e impotente; y por lo tanto ausente a la hora de las decisiones. Que para reedificar una democracia nueva, ésta necesariamente tiene que ser participativa. Que se deben reconstruir liderazgos que sepan escuchar y que sean solidarios. Que el que quiera ser autoridad tiene que “hacerse el más encumbrado servidor”. Que no nos conducirán a nada los excesos de dogmatismos, ni los excesos de personalismos. Que la organización política que se construya debe hacerse dando cabida a la diversidad de expresiones del campo popular y conjugando democráticamente los consensos. Desde nuestros orígenes en este continente lleno de todos los recursos necesarios para el vivir bien, hemos descendido lentamente por la pendiente del empobrecimiento, la miseria y el sufrimiento para muchos, mientras que unos pocos se van quedando con lo que es de todos. Creemos que ha llegado la hora de dar vuelta definitivamente esta triste y desgracia página de nuestra historia, para construir un proyecto nacional el marco de un proyecto latinoamericano.


Ingeniero Mario Cafiero.

Buenos Aires .Agosto del 2010.

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